Callejeando por Zorita un día me llevé una grata sorpresa, al dejar el final de una calle para coger otra, en la confluencia de las dos hay un huerto, y su propietario tiene construidos un buen número de molinos de viento, fabricados con muchos y variados tipos de materiales, desde botellas de plástico de refrescos, botes de aluminio de ambientadores o insecticidas, aspas de ventiladores o lavadoras...
Son estos: